domingo, 3 de marzo de 2013

Constancia ~ Capítulo tres

Vale, ¿qué hago? ¿Qué digo? ¿Tengo derecho a dar mi opinión? La única respuesta que sé es la de la última pregunta mental que me he hecho y la respuesta es no, lo sé de sobras. Lo supe desde que nací que nunca podría enamorarme. Si yo me enamorara lo pasaría realmente mal porque al ser una princesa es obvio que yo nunca podré estar con quien yo quiera. Siempre tendré que hacer matrimonios concertados por nuestro reino. Y Caroline también. La verdad es que ya tardaban en casarme, normalmente casan a las niñas con 13-14 y como muy tarde 15. Yo soy la excepción. Seguro que en un futuro saldré en los libros de historia. Rebecca I(sí, soy la primera Rebecca en la familia), la princesa que más tardo en casarse.

Al final opto por tomar una postura relajada y segura de sí misma porque la verdad es que yo ya sabía de sobras que tendría que casarme con alguien que no me gustara e incluso a veces me imaginaba casada con algún rey viejo de 60 años o por ahí.
-No sé por qué habéis tardado tanto en decírmelo, no estoy molesta -digo así como si nada.
Estoy dolida porque es obvio que no me gusta James, que no me cae bien y tal pero siempre he jurado que por mi reino haría cualquier cosa. Lo adoro y no quiero que se ponga mal, si este trato nos da más beneficios y encima une las tierras, mejor, más espacio, más dinero, más de todo menos felicidad para mí, pero a lo largo se aprende que eso no es la prioridad cuando tienes un cargo importante. Mis padres tuvieron suerte, los dos eran reyes y amigos desde niños y cuando apenas tenían 4 años ya estaban comprometidos. Qué suerte la suya...
-¿No estás enfadada? -me pregunta mi madre con los ojos de par en par, como si no se lo creyese.
-No, madre, yo ya he sabido desde niña que yo nunca podré casarme con quien yo quiera, sé que por el reino necesitamos esta alianza y lo haré. No me voy a oponer -digo sin rodeos.
-Rebecca, has cambiado un montón -dice James sin usar el "usted".
-Sí, lo sé. Ahora soy más fuerte y segura de mí misma, no soy la misma niña a la que conociste tan débil e indefensa -digo sin ni siquiera mirarlo. Nadie dice nada más hasta que rompo el silencio cuando una pregunta me viene a la mente-: ¿Cuándo será la boda?
Todos se quedan callados pensando y al final, dicen todos lo mismo y al unisono:
-Por finales de primavera.
Estamos a principios, bueno, quiero decir, estamos en pleno marzo, a finales de primavera sería por abril o mayo o incluso junio si tengo suerte.
-Vale, estoy de acuerdo, entonces no hará tanto frío como hace aún -sigue habiendo un silencio incómodo hasta que yo tengo que volver a romperlo-. ¿Eso es todo? ¿Ya nos podemos ir? -digo deseando que nos vayamos ya a Constancia.
-Sí, eso es todo, ya nos podemos retirar; ¿no es así James? -pregunta mi madre.
-Claro que sí Rosemonde. Hasta pronto, ya nos mantendremos en contacto para los preparativos de la boda -dice cordialmente acompañándonos hacia la salida del castillo.
-Hasta otra -le digo saliendo.
-Hasta la próxima -dice sonriendo y haciendo el gesto ese de "adiós" con la mano -. Por cierto, ¡adiós Caroline-cuñada! -dice gritando a lo lejos porque ya hemos tenido tiempo suficiente como para irnos bastante lejos en el tiempo en el que estaba pensando si decirle adiós a Caroline. Ésta tan tímida como es sólo le hace el gesto de "adiós" con la mano.
[...]
El camino que hemos hecho de Montenegro hasta Constancia ha sido muy aburrido, nadie ha hablado, Caroline porque creo que no sabía que decir ya que no sabía como me sentía yo como para consolarme. Yo porque tenía demasiadas cosas que pensar y mi madre porque no quería molestar.

Amanda alucinará cuando se lo cuente. Hoy necesito escaparme del castillo de fiesta para olvidarme de todo y sólo Amanda sabe como hacer para escabullirnos de nuestros respectivos reinos.
[...]
Le he pedido a Antonio que me lleve a Tensiko, el reino de los padres de Amanda. Ella y sus padres decidieron que si no tenían problemas con el reino muy fuertes, no tendría que ser casada con un príncipe concertado y que tendría la libertad de casarse con quien quisiera, tiene mucha suerte...
-Ya hemos llegado señorita Rebecca -me dice Antonio.
-Gracias por traerme, quédese por el reino hasta que decida marcharme, en ese caso, lo buscaré yo misma, no se preocupe por mí, Amanda no dejará que me pase nada y además me conozco Tensiko como a mi propio reino -le aseguro con una sonrisa.
-Sé que es inútil discutir contra usted señorita porque por mucho que insista usted es muy testaruda así que confío en que usted hará lo correcto.
-Gracias de nuevo Antonio -le digo sonriendo.
Ahora tengo que ir al castillo, me ha dejado en la entrada del pueblo, el castillo tampoco está muy lejos.

Empiezo a desplazarme por las calles irregulares de la ciudad, comparado con Constancia hay mucha diferencia, nosotros en cuanto mis padres consiguieron heredar el reino de mis difuntos abuelos lo reformaron todo e hicieron que quedaran las calles totalmente regulares. Eso fue en nuestros mejores tiempos, antes de tener esos problemillas... Ahora eso no sería posible porque si estuviéramos en esa buena situación económica y moral, no tendría que casarme con el asqueroso de James.
-Ven por aquí -me dice una voz, pero yo la ignoro y sigo caminando disfrutando de este precioso día soleado que hace hoy y de las calles de Tensiko- Veeeeeeen -me dice esta vez alargando la "e", yo sigo caminando como si nada hasta que me tiran de un brazo hacia un callejón al que llega muy poca luz.
-¿Quién es? ¿Qué hace usted con su vida? -le pregunto enfadada, pero aún así, sea quien sea, todo lo enfadada que esté, no puedo permitir que nadie que no sea de mi confianza escuche de mi boca salir alguna palabrota.
-Tranquila, no pasará nada -es la voz de un chico, pero no sé de quién.
-Qué quieres de mí, ¿dinero? Porque si es eso ahora mismo no llevo nada encima...
-No, bueno sí, bueno no sé, sólo quiero hablar un rato con usted.
-¿Y para eso me coge de un brazo y me tira hacia un callejón oscuro?
-Es que se lo estaba diciendo cortésmente y no contestaba...
-Sí, bueno, es que una no se puede fiar de cualquiera, ¿sabe?
-Mire, salgamos a la luz si se siente más cómoda.
-Sí, mejor -salimos y veo la luz, qué fantástica luz que nos regala el Sol y Dios-. ¿Qué quiere usted de mí?
-Pues le explicaré brevemente, mi madre y mi hermana están enfermas, mi hermana apenas tiene 3 añitos y mi madre con su enfermedad no puede cuidar de nosotros, tiene ataques de ansiedad y de locura...
-Cuanto dinero necesitas, ¿o necesitas comida? Si necesitaras comida me sería mucho más cómodo...
-Necesito comida para alimentarlas primeramente pero luego necesitaré dinero...
-Le puedo conseguir comida, recién hecha. Pero dinero no, como ya he dicho, no llevo nada encima. Pero Amanda sí que podría darle algo de dinero.
-¿Habla usted de Amanda Corradini?
-¿De quién sino?
Se queda sin saber que decir, llevo bastantes veces ya en el día donde he dejado sin habla a la gente.
-Le conseguiré comida, espere aquí que ahora vuelvo.
Entro a un bar y le pido al camarero que me dé comida, toda la que pueda. Me dice que primero le enseñe el dinero pero le enseño la marca de nacimiento real y me lo da gratis. Salgo con bolsas de comidas y envases con comida hecha.
-De nada -le digo dándole las bolsas al chico.
-¿No decías que no llevabas dinero? -me pregunta estupefacto al ver tanta comida.
-Y es que no llevo, ¿sabes que soy la princesa de Constancia verdad? Me dan todo lo que quiera gratis, pero no mal pienses, no abuso de mi puesto real, sólo consigo cosas para la gente que no tiene nada y cosas así, me siento bien conmigo misma al ayudar a la gente y además es bonito.
-Claro, por eso usted conocía a Amanda, si usted es Rebecca Prince.
-Exacto, usted aún no me ha dicho su nombre.
-Paul, me llamo Paul Black.
-Genial Paul, acompáñame hasta el castillo que Amanda te dará el dinero que necesites y por favor, deja de llamarme "señorita" y no me hables más de "usted" que ya nos sabemos los nombres y todo, eh.
-Claro señ -se rectifica-, Rebecca.
-Mucho mejor.

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HEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEY SEXY LADIES, OP, OP, OP, OPPA GANGNAM STYLE! Okey, adiós pollo (en vez de edad del pavo edad del pollo e_e) Puede que durante dos semanas o así no sepáis nada de mí porque tengo exámenes y por eso os escribo un capítulo a toda prisa hoy. Me tengo que ir ya a dormir porque eso de despertarme a las 6:30 para ir al insti pues como que aún no puedo y eso que ya voy por 3º...

Bueno pues eso queso, me despido aquí de vosotras. Un beso y que tengáis unas buenas semanas, no sufráis mucho con mi ausencia(JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJ SANDRA HABLAS COMO SI FUERAS ALGUIEN IMPORTANTE, A NADIE LE IMPORTAS JAJAJAJAJAJJAAJJAJAAAJAJAJ ADIÓS AUTOESTIMA; MENTE, ME JUEGAS MALAS PASADAS, ME DIVORCIO). Os quiero ♥

2 comentarios:

  1. Aww, se va a extrañar que no subas nada. En serio me sorprendiste, pensé que ella se iba a resistir y todo o.o Aunque bueno, tiene razón, ella nació sabiendo que algún día lo iba a tener que hacer, pero igual... En parte me agrada que no lo haga, es algo un poquito inusual y le da otro gusto a la historia :)

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  2. Me gustó mucho el capítulo :o
    ¿Y ese Paul? ¿Qué será de él?
    Espero con ansias la continuación :)

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